Visceral. 

Visceral

El proyecto parte de un texto corto escrito en el 2016; Insomnio, séptimo mes (fragmento de La libreta Negra), en donde la artista abandona su carrera como técnico en danza debido a un esguince de segundo grado causado por negligencia educativa. El duelo se transforma en acción; Danza sobre lienzo, 2017. Se utiliza el cuerpo y el movimiento para el registro pictórico, traduce lo espacial a lo bidimensional. Es performático y se muestra en acompañamiento de lo sonoro. 

 

Mas adelante se integra la cerámica; Fluir en tercera dimensión, 2020. Donde se muestran formas fluidas, altas y paredes irregulares. Las piezas muestran diseño en sus 360 grados lo que invita al espectador a girar o moverse sobre el eje de la pieza y creando así un “Pas de deux” entre espectador y obra.

 

Ambos proyectos colindan y nos muestran un lado diferente de la danza y la cerámica tradicional. Se aterriza en lo improvisado, lo abstracto, lo orgánico y el desapego de la perfección. Visceral cuestiona los métodos educativos ortodoxos que terminan en abuso psicológico y físico, que pueden ser peligrosos para la salud física y mental, que desacreditan a partir de reglas e ideologías antiguas el aprendizaje y el quehacer artístico. Se propone implementar y crear nuevos métodos, concientizar y exigir espacios empáticos donde la educación y la comunidad ofrezca respeto e inclusión.